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Qué es
El bucle de un agente es su forma de trabajar: reunir lo que necesita saber, actuar y comprobar el resultado, y repetir hasta terminar el encargo. Las tres partes se mezclan: cada acción le enseña algo, y de ahí sale el siguiente paso.
Tú eres parte del bucle: puedes interrumpir en cualquier momento para enderezar la dirección, dar un dato que falta o pedir otro camino.
Explicado fácil
Piensa en el fontanero y la fuga. Primero busca de dónde viene: abre, mira, prueba. Cuando la encuentra, cambia la pieza. Y antes de irse, abre la llave y mira si gotea: si gotea, otra vuelta. Termina cuando el lavabo está seco, no cuando cree que quedó.
Y si tú asomas y le dices «mejor cambia el mezclador completo», para, escucha y ajusta. El agente trabaja igual: vueltas cortas, corrigiendo con lo que aprende, y con la puerta abierta a tu intervención.
Las tres partes del bucle
Reunir contexto
Qué hace: Abrir archivos, buscar y leer lo que existe antes de tocar nada
Cómo se ve en pantalla: «Leyendo clientes.csv…»
Actuar
Qué hace: Editar, escribir o ejecutar una herramienta para avanzar
Cómo se ve en pantalla: «Editando…», «calculando…»
Comprobar
Qué hace: Contrastar lo que hizo con una verificación: la lista correcta, la suma que debe dar, el archivo fuente
Cómo se ve en pantalla: «Revisando el resultado…»
Una pregunta sencilla puede acabarse en la primera vuelta; una corrección puede pedir varias. El agente decide el siguiente paso según lo que encontró.
Ejemplo práctico
Una tienda nota que varios precios del catálogo quedaron con el descuento viejo. El encargo al agente: «corrige los precios con la lista de descuentos nueva y verifica cada precio corregido contra esa lista antes de dármelo».
El agente abre el catálogo (reúne), corrige (actúa) y contrasta cada precio con la lista (comprueba); lo que no cuadra, otra vuelta. Si a mitad le escribes «los kits promocionales no se tocan», en herramientas que permiten corregir durante la ejecución puede incorporar el mensaje al continuar, sin empezar de cero; comprueba cuándo lo recibe la tuya. Al final entrega el resultado con su conteo, listo para tu revisión.
Así no
«Arregla los precios del catálogo» y esperar que el agente se valide solo.
Así sí
El mismo encargo con la comprobación incluida: «corrige con esta lista y verifica cada cambio contra ella antes de entregar».
Sin comprobación, el bucle termina cuando el agente lo cree; con ella, cuando lo demuestra.
Por qué te importa
Porque la parte de comprobar es la que convierte al agente en un colaborador confiable. Si el bucle solo reúne y actúa, el agente acaba cuando cree que acabó, y la revisión entera cae en ti. Comprobar contra una fuente o una prueba concreta puede detectar los errores antes de la entrega; revisa el resultado y la evidencia, y aprueba en vez de auditar.
Y porque puedes interrumpir: enderezar a la mitad cuesta segundos; descubrirlo todo al final cuesta el trabajo repetido.
El error típico
Encargar sin darle una forma de comprobar: sin la lista correcta, sin la suma que debe dar, sin el archivo contra el cual contrastar. El agente dará vueltas igual, pero alrededor del problema equivocado.
El error contrario: interrumpir a cada paso. El bucle sirve porque el agente avanza solo entre tus intervenciones; si le tocas todo, vuelve a ser un diálogo lento.
No lo confundas con
El modo de planificación. Ahí el agente propone primero un plan y espera tu aprobación antes de tocar nada; el bucle es su marcha normal, también para ejecutar ese plan. Está en Qué es el modo de planificación.
Una automatización. La automatización es una receta fija que corre igual cada vez; el bucle decide el siguiente paso según lo que acaba de encontrar. La comparación completa, en Automatización y agente.
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