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Qué es
La verificación de datos con IA es el método de Ciade para no publicar información falsa. Se resume en un paso: comprueba cada dato que vas a usar —el número, el nombre, el plazo, la atribución— contra una fuente en la que puedas confiar, y úsalo solo si coincide.
No verifica el tono ni lo bien que suena: comprueba cada afirmación que vas a publicar, incluida su atribución y contexto.
Explicado fácil
Piensa en revisar el cambio antes de guardar un billete que te acaban de dar. No relees todo el billete ni te fías de que se ve bien: miras el importe, la fecha y la firma. La verificación es eso, pero con lo que escribe la IA: compruebas cada dato que vas a usar antes de copiarlo.
Ejemplo práctico
Una inmobiliaria le pide a la IA un texto para su página con el horario y los servicios de la oficina. Antes de publicarlo, la persona comprueba el dato que va a copiar: el horario. Lo abre en la fuente oficial —el propio sitio o el documento interno— y compara.
Si el horario coincide, se usa. Si no coincide o no aparece en ningún lado, no se publica: se corrige o se pregunta.
Así no
Copiar el texto completo porque se lee muy bien y confiar en que los datos estarán bien.
Así sí
Comprobar cada afirmación que vas a publicar, incluida su atribución, contra la fuente oficial y usarla solo si coincide.
Lo que suena bien no es lo que está bien: confirmar un dato no valida el resto del texto.
Por qué te importa
Porque es la defensa más barata contra la alucinación. Una cifra inventada en un reporte, un plazo que no existe en una propuesta o un dato atribuido a quien no corresponde cuestan caro, y el costo es de quien firma, no del modelo.
La buena noticia: no hay que ser ingeniero para aplicarlo. Basta con decidir qué dato vas a usar y comprobarlo antes de copiarlo. Eso es todo el método.
El error típico
Verificar «un poco», por encima, leyendo el texto y quedándose con que se ve bien. La alucinación vive justo ahí: un dato equivocado metido en medio de un texto impecable, donde nadie se detiene a dudar.
El error contrario: verificar tanto y tan lento que al final se publica sin verificar. La medida es comprobar cada dato antes de usarlo: el tiempo depende del caso, y si no puedes confirmarlo, lo dejas pendiente y profundizas según el riesgo.
No lo confundas con
Una evaluación. La evaluación prueba un conjunto de casos antes de confiar en un cambio; la verificación comprueba una afirmación concreta antes de usarla. Una es previa y amplia, la otra es puntual.
El criterio de hecho. El criterio decide qué cuenta como fuente y cuándo un dato se da por cierto; la verificación es el gesto de comprobarlo ahí. Se necesitan mutuamente.