Datos de tu ciudad convertidos en producto

Licitaciones, permisos de obra, boletines oficiales y padrones: datos que tu ciudad ya publica y nadie lee. Diez ideas para venderlos como aviso, qué revisar antes y qué pasa si dejan de publicarse.

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Director de Ciade · 7 min de lectura · Datos comprobados el 22 de septiembre de 2026

Índice del artículo
  1. La oportunidad
  2. Diez ideas
  3. Cómo validar una en una semana
  4. Una semana para saber si hay producto
  5. Lo que sale mal
  6. Por dónde seguir

La oportunidad

Tu ciudad publica más de lo que parece. Licitaciones y contratos adjudicados. Permisos de obra y licencias de apertura. El diario oficial, con los cambios normativos que afectan a un gremio entero. Padrones de empresas, catastro, precios de centrales de abasto, rutas de transporte. Vive en portales de datos abiertos, en sistemas de compras públicas y en archivos que se cuelgan cada semana sin que nadie los abra.

Ese es el punto: está publicado y nadie lo lee. Quien lo lee lo hace a mano y tarde, porque el archivo llega en un formato incómodo y hay que revisarlo a diario para que sirva.

Hay gente que pagaría por leerlo ordenado. Un proveedor que vive de venderle al gobierno y se entera tarde de las convocatorias. Una ferretería industrial que quiere saber dónde van a empezar obras. Una inmobiliaria que necesita entender una zona antes de comprar. Una cámara cuyos socios preguntan lo mismo cada mes.

Lo que vendes no es el dato: es el filtro y el aviso. «Cada lunes te llega, en una página, lo que salió esta semana que te toca, con el enlace al documento original.» Se cobra como suscripción mensual por rubro y por zona, y la versión a la medida —un informe para una asociación— se cobra aparte.

La IA pone lo que antes salía carísimo: leer archivos mal escaneados, clasificar por rubro, resumir sin perder el número y avisar solo cuando hay algo. Lo que no pone es la fuente. Si el organismo deja de publicar, tu producto se apaga.

Para montarlo hace falta algo de habilidad técnica o un socio que la tenga. Pero la parte difícil no es técnica: es saber a quién le importa y por qué. Esa parte la resuelve quien conoce el gremio.

Diez ideas

Diez productos distintos sobre la misma materia prima. Las primeras se venden a empresas; las últimas, a asociaciones y cámaras.

Diez productos que salen de datos públicos locales

Alerta semanal de licitaciones por rubro

Qué problema resuelve: El proveedor se entera tarde de la convocatoria que le tocaba

Qué hace falta para empezar: Conocer el portal de compras de tu país, definir filtros por rubro y enlazar el expediente original

Radar de permisos de obra

Qué problema resuelve: Quien vende material o servicios quiere saber dónde va a haber obra antes que su competencia

Qué hace falta para empezar: El portal municipal, confirmar sus condiciones de uso y saber cada cuánto publica

Boletín de cambios normativos para un gremio

Qué problema resuelve: El diario oficial es ilegible y nadie del gremio lo abre

Qué hace falta para empezar: Leerlo a diario, y el acuerdo de un gremio dispuesto a pagarlo antes de empezar

Informe de zona para inmobiliarias y aperturas

Qué problema resuelve: Antes de comprar o de abrir un local hay que entender la zona

Qué hace falta para empezar: Fuentes oficiales citadas una a una, con su fecha, y decir qué es dato y qué es interpretación tuya

Panel de precios de mercados y centrales de abasto

Qué problema resuelve: El comprador no sabe si hoy le están cobrando de más

Qué hace falta para empezar: Una fuente pública con serie histórica y la fecha visible en cada dato

Monitor de contratos y proveedores del sector público

Qué problema resuelve: Saber con quién compite y a qué precio se adjudicó lo del año pasado

Qué hace falta para empezar: Datos de adjudicaciones y mucho cuidado al nombrar personas físicas

Rutas, horarios y cortes para reparto de última milla

Qué problema resuelve: Se planea el reparto sin saber qué está cerrado o cambiado

Qué hace falta para empezar: Fuentes de transporte y obra pública, y un margen para cuando el dato llega tarde

Directorio de negocios activos para fuerza de ventas

Qué problema resuelve: La lista de prospectos está vieja y se llama a empresas que ya cerraron

Qué hace falta para empezar: Un padrón o registro de empresas, y depurar a mano lo que no cuadre

Agenda de convocatorias y apoyos para pymes

Qué problema resuelve: Los apoyos se publican y se cierran sin que nadie del sector se entere

Qué hace falta para empezar: Seguir a los organismos que convocan y verificar cada fecha en la fuente antes de enviarla

Informe anual a la medida para una cámara o asociación

Qué problema resuelve: La asociación quiere un informe del sector y no tiene quién lo haga

Qué hace falta para empezar: Una relación previa con la asociación y el método de cálculo escrito y publicado

Dos de esas diez son las que se venden más rápido.

La alerta de licitaciones por rubro tiene el comprador más claro de la lista: una empresa que ya le vende al sector público y que sabe exactamente lo que le costó enterarse tarde de una convocatoria. No tienes que explicarle el valor. El producto es acotado —un rubro, una zona, un aviso a la semana o al día según el ritmo del portal— y cada aviso lleva el enlace al expediente completo, porque quien decide es él, no tu resumen. Se vende por suscripción y se empieza con un solo rubro; cuando ese rubro funciona, el siguiente cuesta poco.

El boletín normativo para un gremio es el más defendible y el más lento de arrancar. Nadie lee el diario oficial a diario salvo que le paguen, y ningún socio de un gremio quiere hacerlo. La condición es vender antes de construir: si el presidente de una asociación no se compromete a recomendarlo, no lo montes. Con ese acuerdo, el producto vive años.

Los informes a la medida pagan bien y no escalan: financian las suscripciones, no al revés.

Cómo validar una en una semana

Aquí la trampa es ponerse a construir. Se construye el último día, y solo si alguien dijo que sí.

Una semana para saber si hay producto

  1. Día uno: elige un gremio y abre su fuente

    Entra al portal donde se publica lo que le afecta. Mira si publica de forma regular, en qué formato viene y desde cuándo hay historial. Si el archivo es un escaneo sin texto, ya sabes qué trabajo te espera.

  2. Día uno: lee las condiciones de uso de esa fuente

    Antes de cualquier otra cosa. Busca la licencia, el aviso legal y los términos del portal. Ahí dice si puedes reutilizar, si tienes que citar y si hay límites al uso comercial. Si no lo encuentras, pregunta al organismo por escrito.

  3. Día dos: haz el producto a mano, una sola vez

    Lee lo que salió esta semana, filtra lo que le toca a ese gremio y escribe una página con enlaces. Tarda lo que tarde. Ese documento es tu prototipo y no necesitó una sola línea de código.

  4. Día tres: mándaselo a diez personas del gremio

    Gratis, por correo, con tu nombre. Pide una sola cosa: que te digan si les sirvió y qué le falta. Lo que te pidan que quites vale tanto como lo que te pidan que agregues.

  5. Día cuatro: mándalo otra vez y pide el precio

    La segunda entrega es la prueba de verdad. Al final pregunta cuánto pagarían al mes por seguir recibiéndolo. Si nadie contesta a esa pregunta, la respuesta ya la tienes.

  6. Día cinco: cobra antes de automatizar

    Consigue que alguien pague el primer mes por un producto que todavía haces a mano. Recién entonces monta el flujo automático, y móntalo para lo que ya te compraron.

Lo que sale mal

La fuente deja de publicar. Es el riesgo que define este negocio. Cambia el gobierno y el portal desaparece. La tabla descargable se convierte en un PDF escaneado. El archivo semanal deja de subirse en agosto y nadie avisa. Tu producto se apaga solo, y tus clientes se enteran antes que tú. Defensas: usar dos fuentes donde se pueda, guardar copia fechada de lo que descargas, poner un aviso automático cuando la fuente no responde, y decirle al cliente desde el principio de dónde sale cada dato. No prometas una serie histórica que no controlas.

El dato correcto, leído mal. Un PDF escaneado convertido a texto confunde cifras, cortes de tabla y nombres parecidos. Un resumen automático se come una condición del pliego. Por eso cada línea que entregas lleva el enlace al documento original: el cliente decide sobre la fuente, no sobre tu resumen. Y cuando el dato es una cifra, aparece con su fecha al lado.

Datos de personas dentro de datos públicos. Nombres, domicilios, expedientes, placas. Que algo esté publicado no autoriza a cruzarlo, construir un perfil y venderlo. Si tu producto identifica personas, ahí te detienes y preguntas antes de seguir; y si el producto funciona igual sin identificarlas, quítalas.

Señalar a alguien con un error tuyo. Publicar que una empresa ganó un contrato que no ganó, por una mala lectura de un registro público, te trae un reclamo con razón. Revisa a mano lo que señale a alguien por su nombre.

Vender el volcado en vez del criterio. Un archivo con todo lo publicado no se paga: se puede descargar gratis. Lo que se paga es «esto te toca a ti y esto no». Cobra por el filtro y por el aviso a tiempo, no por la cantidad de líneas.

El cliente único. Si toda tu facturación sale de una cámara, estás a una elección de directiva de perderla. Vende suscripciones individuales aunque tengas el acuerdo del gremio.

El mantenimiento invisible. Cada fuente que cambia de formato hay que arreglarla otra vez, y pasa sin avisar. Presupuesta ese tiempo dentro de la suscripción.

Por dónde seguir

Elige un gremio que ya conozcas y haz el boletín a mano esta semana. Es la prueba entera: si tú no aguantas leer esa fuente dos semanas seguidas, no montes el producto.

Antes de automatizar nada, lee qué es una automatización y qué es un flujo de trabajo con IA: la diferencia entre las dos cosas es exactamente lo que vas a montar cuando alguien ya te haya pagado. Para la forma de entregar, qué es la fundamentación con citas explica por qué cada línea de tu boletín tiene que llevar su enlace al documento original: es lo que separa un servicio serio de un resumen que nadie puede verificar.

Y antes de tocar un conjunto con nombres de personas, pasa por qué es un dato sensible y qué es la anonimización: son las dos páginas que te dicen cuándo tienes un producto y cuándo un problema.

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