La diferencia en una frase
El encargo es lo que escribes para una tarea concreta: lo de este momento. Las instrucciones del sistema son las reglas que la herramienta carga en segundo plano y aplican a tus conversaciones: lo de siempre. Uno cambia en cada pedido; las otras quedan.
Cuándo usar cada uno
El encargo lo usas para todo lo que es de esta tarea: qué quieres, con qué datos, qué debe tener y cómo comprobar que está bien. Lo escribes y lo lanzas; puede seguir influyendo mientras forme parte del contexto de la conversación.
Las instrucciones del sistema las usas para lo que no cambia entre tareas: cómo te habla el asistente, qué límites tiene, cómo firma. Las instrucciones del sistema las incorpora la aplicación. Tú puedes guardar indicaciones en las opciones personalizadas o en archivos del proyecto, con el alcance y la prioridad que les dé la herramienta.
Ejemplo práctico
Una clínica dental quiere que la IA la ayude a responder dudas de pacientes. En las instrucciones del sistema deja lo de siempre: hablar de tú, no dar diagnósticos y pedir confirmación antes de enviar. Eso se aplica en las conversaciones donde la herramienta cargue esas instrucciones.
En el encargo de hoy escribe lo de este paciente: la pregunta que hizo, qué le van a contestar y qué tono. Comparte solo la información necesaria y autorizada para esa herramienta. Sustituye nombres y datos privados cuando no hagan falta, y nunca pegues credenciales. Lo de hoy va en el encargo; lo de siempre ya estaba en las instrucciones. La persona revisa antes de enviar.
Así no
Repetir en cada encargo lo que ya debería estar en las instrucciones, o meter lo de una sola tarea en las instrucciones.
Así sí
Lo que cambia en cada pedido, al encargo. Lo que cambia poco, a las instrucciones guardadas que la herramienta permite configurar.
Cada cosa tiene su lugar: lo de hoy, en el encargo; lo de la casa, en las instrucciones.
El error típico
Confundirlos en los dos sentidos. Uno: escribir «habla de tú y no des diagnósticos» en cada encargo, repitiendo lo de siempre y arriesgándote a olvidarlo un día. El otro: meter lo de una sola tarea en las instrucciones del sistema, que quedan contaminadas con algo que solo servía para hoy.
Y un matiz: las instrucciones tienen distintas prioridades según el producto; las del sistema tienen prioridad sobre el pedido del usuario, pero eso no garantiza que el modelo las cumpla siempre. El resultado se verifica igual que cualquier otro.